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Cómo entrenar tu ojo fotográfico

Cómo entrenar tu ojo fotográfico: 7 hábitos que funcionan

¿Cuántas veces has pensado que para hacer mejores fotos necesitas una mejor cámara, un mejor objetivo o irte a la otra punta del mundo para encontrar escenarios increíbles? Hoy te enseño cómo entrenar tu ojo fotográfico, para que veas que tu fotografía no depende de tu equipo, sino de tu capacidad para mirar. El ojo fotográfico es un músculo y, si no lo entrenas, se acaba atrofiando. Por eso, hoy te explico 7 hábitos que puedes empezar a aplicar hoy mismo para puedas hacer mejores fotos.

1. El truco de Instagram: Usa el algoritmo a tu favor

El primer truco tiene que ver con Instagram. Aquí lo que vamos a hacer es utilizar el algoritmo a nuestro favor y para ello tenemos dos opciones: o bien borramos a nuestros amigos o los silenciamos. El objetivo es que cuando abras la app no te salgan sus publicaciones. Otra opción es hacerte una cuenta nueva destinada solo a fotografía y seguir únicamente a fotógrafos que te inspiren.

El objetivo de este truco es que, en lugar de perder el tiempo viendo la vida de tus amigos, solo te encuentres con fotografías de fotógrafos top que están donde tú quieres estar. Cuando estés haciendo scroll y veas una foto que te gusta, párate y analiza: ¿por qué me ha parado esta fotografía? ¿Ha sido la luz, la composición o la historia que cuenta? Analizar lo que te llama la atención hará que tu inconsciente se llene de ideas que después aplicarás en la calle.

Si no sabes a qué fotógrafos seguir, por aquí te dejo un vídeo en el cual te doy 25 referentes. Después el algoritmo hará su magia!

2. Visita galerías y exposiciones fotográficas

Visita las exposiciones y galerías que haya en tu ciudad. Y que no sea una excusa que no haya galerías cerca; puedes hacerlo cuando estés de viaje o incluso a través de visitas virtuales. Es una forma de aprender de gente que ya ha recorrido el camino.

Párate delante de la foto y analiza qué funciona. Fíjate también en cómo elaboran una serie de fotos, porque verás cómo el fotógrafo desarrolla un tema sin repetir fotos constantemente. Esto nutre tu inconsciente y, cuando salgas a la calle, ese conocimiento aflorará y tendrás una facilidad para encuadrar que antes no tenías. Yo, por ejemplo, en la Casa de la Fotografía de Marrakech cogí muchísimas ideas de fotos de hace 100 años que luego intenté replicar en versión actual por las calles.

3. Visita museos de arte

Este hábito no es tan evidente, pero los maestros de la fotografía no inventaron las reglas de composición; las inventaron los pintores. Cuando mires un cuadro, analiza la luz, la composición y cómo han jugado con los colores. Ellos tienen la ventaja de que pueden manipular la obra y elegir exactamente dónde poner cada elemento.

El Tres de Mayo de Francisco de Goya
El Tres de Mayo de Francisco de Goya (fuente wikipedia)
La libertad guiando al pueblo
La libertad guiando al pueblo (fuente wikipedia)

Esto es algo que yo noté con el tiempo. De pequeño, mi padre y mi abuelo eran muy frikis del arte y siempre veían documentales sobre pintores (como la serie El pintor y su paleta). Yo me pasé la infancia viendo cómo analizaban composiciones de Monet o Rembrandt. Como por arte de magia, cuando empecé a hacer fotos en Birmania o Tanzania, ya sabía componer porque toda la vida me la había pasado viendo cuadros. Así que visita museos de pintura también.

Monjes budistas Myanmar
Foto tirada en automático antes de haber estudiado fotografía. Sin saberlo, tenía el ojo entrenado.

4. Invierte en fotolibros

Aunque a veces son caros, consume todos los que puedas. Mira las fotos con calma, fíjate en cada detalle: qué incluye el fotógrafo en la imagen y qué no, y qué recursos utiliza para contar la historia. Los fotolibros suelen abordar un tema y te dan ideas de cómo hilar una serie fotográfica.

Por ejemplo, yo tengo el libro Devotion de Steve McCurry (que además tengo el placer de tener dedicado). En él ves cómo puedes conectar la espiritualidad de niños monje en Birmania con un ritual en África o una procesión en España. Ver cómo otros han tenido ideas, como jugar con una alianza de boda y un texto de fondo, te hará ver la calle con otros ojos.

También tengo el libro de África de Sebastiao Salgado, en cuya portada aparece una fotografía de los Dinka de Sudán del Sur, que fue una de las razones por las cuales fui viajé al país para conocer a los mundari.

África de Sebastiao Salgado
África de Sebastiao Salgado

5. Fotografía mental: Imagina que siempre llevas la cámara

Este hábito lo uso a diario y consiste en imaginar fotografías mientras caminas, aunque no lleves la cámara encima. Por ejemplo, cuando yo iba a la oficina en Barcelona, veía a un hombre de unos 40 años con un patinete rosa al hombro. Eso ya te sugiere una historia: seguramente venía de dejar a su hija en el cole y ahora volvía a casa antes de ir a trabajar.

Ves entrenando tu ojo, imagina encuadres y fíjate en esas pequeñas historias. Lo que imagines hoy sin cámara es lo que después, cuando salgas con ella, sabrás fotografiar.

6. Aprende de cine y series

Fíjate en cada cambio de escena cuando veas una buena película de Hollywood o una serie brutal. Existe el premio al director de fotografía porque es la persona que elige dónde se coloca la cámara y cómo se ilumina cada plano.

Te recomiendo películas como El golpe o series como La casa del dragón. Si te fijas en las escenas de los castillos, verás esquemas de iluminación (como el triángulo de Rembrandt en el rostro) que son espectaculares. Tener el hábito de fijarse en esto te dará muchísimas ideas que luego replicarás de manera inconsciente. Así no perderás dos horas viendo una película, sino que estarás aprendiendo fotografía.

Escena de la Casa del Dragón
Escena de la Casa del Dragón que es una foto absolutamente brutal!

7. Ponte restricciones técnicas

Este es el único hábito que requiere cámara (o móvil). Consiste en limitarte. Por ejemplo: «hoy solo voy a usar un 35mm». Eso te obliga a moverte, a tirar para atrás o para adelante para sacar la escena, y cambia tu forma de mirar.

Otra alternativa es el color hunting: decide que hoy solo vas a fotografiar cosas de color rojo. Al principio parece complicado, pero en cuanto tu cerebro se fija en ese color, empezará a aparecer por todas partes. Es una forma muy interesante de practicar narrativa y te hace mirar la realidad de una manera totalmente diferente.

Conclusión: La mirada es tu verdadera cámara

Como has visto, entrenar el ojo no requiere de grandes viajes ni del equipo más caro del mercado; requiere de intención. La mayoría de estos hábitos los puedes empezar a aplicar mañana mismo mientras vas al trabajo o paseas por tu ciudad. La fotografía sucede primero en tu cabeza y después en el sensor de la cámara.

Si empiezas a educar tu algoritmo, a visitar museos y a imaginar encuadres constantes, te aseguro que la próxima vez que tengas la cámara en las manos, no estarás buscando la foto: la foto te encontrará a ti. La técnica se aprende, pero la mirada se cultiva con paciencia y curiosidad. 

Por cierto, si quieres aprender a hacer mejores fotos puedes leer esta entrada Cómo hacer buenas fotos: 5 reglas para mejorar tu fotografía.

Espero que estos hábitos te ayuden a redescubrir tu entorno y a disfrutar del proceso de mirar con ojos nuevos. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

Si quieres llevar tus fotos al siguiente nivel o apoyar este proyecto, aquí tienes todo lo que necesitas. ¡Mil gracias!