Después de recorrer la turística isla de Corfú. y los salvajes paisajes de la isla de Lefkada, pusimos rumbo al sur en coche para adentrarnos en el corazón de la Grecia clásica. Atenas es la última parada de nuestra ruta de 10 días por Grecia, una ciudad que a nivel histórico es brutal. Un lugar superinteresante del que todos hemos oído hablar desde pequeños y que tenía muchísimas ganas de conocer en persona. Y más aún después de haber recorrido recientemente los yacimientos de la antigua Grecia asentados en la actual Turquía, llegar aquí era completar el círculo!
Atenas tiene algo que la hace única, y en esta entrada te voy a explicar qué ver en Atenas en dos días sin perderte nada de lo esencial, pero además, buscando los mejores puntos para contemplar y fotografiar la ciudad con su mejor luz.
Tabla de contenidos
Excursiones recomendadas para entender Atenas y su historia
Antes de empezar con la ruta por Atenas, te recomiendo realizar un par de excursiones para entender la historia de la ciudad y su pasado.
La primera es este Free tour por Atenas, que va genial para recorrer las zonas más importantes y situarte de primeras. La otra opción es hacer una visita guiada a la Acrópolis o bien la visita guiada de la Acrópolis más el Museo. Esto último es súper interesante porque te permite entender a fondo la historia y el contexto de cada uno de los edificios que vas a ver arriba. Es la mejor forma de que cada piedra cobre sentido.
El Monte Licabeto, el mejor mirador para el atardecer en Atenas
Llegamos a Atenas bastante entrada la tarde, el momento idóneo para buscar el mejor lugar donde contemplar la inmensidad de la ciudad y fotografiar el atardecer con vistas limpias a la Acrópolis. Para ello, el punto clave es la cima del Monte Licabeto (Lycabettus), el más alto de la capital a 277 metros de altura, al que se puede subir fácilmente a pie o en funicular

En nuestro caso, nos alojamos en el Hotel St. George Lycabettus porque colaborábamos con ellos. Al estar en las faldas de la colina, ofrece casi esa misma perspectiva aérea espectacular de la Acrópolis desde sus instalaciones, ideal para capturar el monumento al amanecer, al atardecer o de noche. Si te alojas en otra zona, la alternativa pública para disfrutar de esta panorámica es subir directamente al mirador de la cima. Dedicamos esa tarde a descansar, ver la puesta de sol y cenar allí mismo.


El Jardín Nacional de Atenas
A la mañana siguiente, tras disfrutar de las vistas desde la piscina del hotel y desayunar con calma, comenzamos la ruta a pie en el Jardín Nacional de Atenas. Este oasis verde de 15 hectáreas fue un capricho de la reina Amalia en 1838, quien llegó a desviar el agua del acueducto de la ciudad para regar sus plantas botánicas, dejando a los atenienses con restricciones severas durante años. Hoy es el pulmón del centro e ideal para caminar a la sombra.

Los Evzones
Justo a las afueras, frente al Parlamento, se encuentran los Evzones, los soldados de la Guardia Presidencial que custodian el Monumento al Soldado Desconocido. Su uniforme tradicional destaca por la falda (fustanella) con 400 pliegues que simbolizan los cuatro siglos de ocupación otomana. Aunque nosotros no coincidimos con los horarios y nos conformamos con ver su rigidez estática, es posible presenciar el relevo de la guardia cada hora, siendo el más espectacular el cambio de guardia oficial que se realiza los domingos a las 11 de la mañana.

El Estadio Panatenaico (Kallimarmaro)
Caminando hacia el sur desde los jardines llegamos al Estadio Panatenaico, conocido localmente como Kallimarmaro («buen mármol»). Sus orígenes se remontan al 330 a.C., cuando albergaba las competiciones atléticas de las Panateneas, pero fue reconstruido íntegramente en mármol blanco por el magnate Herodes Ático en el siglo II d.C. Tras siglos de abandono, se restauró por completo para albergar en 1896 los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, convirtiéndose en el único estadio del mundo hecho enteramente de mármol.

El Templo de Zeus Olímpico
Continuando la ruta nos dirigimos al Templo de Zeus Olímpico (el Olimpeion). Este colosal santuario tardó más de seis siglos en completarse definitivamente debido a constantes parones históricos desde que se inició en el siglo VI a.C., hasta que el emperador Adriano lo terminó en el siglo II d.C. En su momento de máximo esplendor, llegó a contar con 104 columnas corintias de 17 metros de altura.
Actualmente no creo que valga la pena pagar la entrada. Cuando nosotros fuimos, el monumento estaba completamente cubierto por una inmensa estructura de andamios debido a unos trabajos de restauración profunda. Por suerte, nos dimos cuenta al acercarnos a la valla exterior antes de pasar por taquilla, porque si es por ellos, ni te avisan en la entrada y te cobran el ticket igual para ver andamios.

La Puerta de Adriano
Justo al salir del templo nos encontramos con la Puerta de Adriano, un arco de triunfo de mármol que separaba la antigua ciudad griega de la nueva parte romana construida por el emperador. No requiere entrada ni desvíos, ya que está a pie de calle y se ve perfectamente de paso.
El Museo de la Acrópolis
El Museo de la Acrópolis es un edificio moderno construido sobre yacimientos arqueológicos reales que se ven a través del suelo de cristal. Alberga las piezas y esculturas originales rescatadas del recinto, incluidas las Cariátides auténticas. Es recomendable visitarlo para entender el contexto, ya que en el sitio arqueológico solo quedan las estructuras de los edificios.
Una opción interesante es realizar este tour guiado que incluye la visita guiada al museo y a la Acrópolis.
La Acrópolis de Atenas
La Acrópolis es el recinto arqueológico más importante de Grecia. Situada sobre una colina que domina la ciudad, funcionaba como centro religioso y fortaleza defensiva de la antigua Atenas. Alcanzó su máximo esplendor en el siglo V a.C. bajo el mandato de Pericles, quien impulsó la construcción de los grandes templos de mármol que se conservan hoy en día.
Te recomiendo realizar la visita guiada en español para entender la historia de cada uno de los monumentos!
Teatro de Dionisio
Ubicado en la ladera sur, el Teatro de Dionisio se considera el primer teatro del mundo y la cuna de la tragedia griega. Inicialmente se construyó en madera en el siglo VI a.C. y más tarde se reconstruyó en piedra, llegando a tener capacidad para unos 17.000 espectadores. Aquí se estrenaron las obras de autores clásicos como Esquilo, Sófocles y Eurípides.

Odeón de Herodes Ático
Siguiendo por la ladera sur se encuentra el Odeón de Herodes Ático, construido en el siglo II d.C. A diferencia del Teatro de Dionisio, este recinto es de época romana y se edificó originalmente con un techo de madera de cedro para albergar eventos musicales. Tiene capacidad para unos 5.000 espectadores y actualmente sigue en uso, estando completamente restaurado para los conciertos y festivales de verano.

Propileos
Los Propileos son la monumental puerta de entrada al recinto de la Acrópolis. Construidos en mármol blanco en el siglo V a.C. por el arquitecto Mnesicles, están formados por un imponente vestíbulo con columnas dóricas y jónicas que servía para controlar el acceso al santuario y marcar la transición al espacio sagrado.
Templo de Atenea Niké
Ubicado en un saliente rocoso a la derecha de los Propileos, el Templo de Atenea Niké es un pequeño santuario jónico construido para conmemorar la victoria de los atenienses sobre los persas. Diseñado por Calícrates, destaca por su estructura anfipróstila con cuatro columnas en cada una de sus dos fachadas principales.

Erecteón
El Erecteón es un templo jónico situado en el lado norte de la Acrópolis. Su diseño es asimétrico debido a las irregularidades del terreno y a la necesidad de albergar varios cultos simultáneos. Según la mitología, se construyó en el lugar exacto donde se produjo la disputa entre Atenea y Poseidón por el patronato de la ciudad. Poseidón clavó su tridente en la roca haciendo brotar agua salada, mientras que Atenea hizo crecer el primer olivo, ganándose el favor de los atenienses. El edificio cuenta también con la Tribuna de las Cariátides, donde seis columnas con forma de mujer sostienen el entablamento del porche sur.

Partenón
El Partenón es el edificio principal del recinto y el mayor templo de orden dórico de la Grecia clásica. Construido entre el 447 y el 432 a.C. por los arquitectos Ictino y Calícrates, bajo la supervisión del escultor Fidias, estaba dedicado a la diosa Atenea Pártenos. Destaca por las correcciones ópticas aplicadas en su arquitectura, como la sutil curvatura de sus líneas horizontales y la inclinación de las columnas hacia el interior para que parezcan perfectamente rectas al ojo humano.

La Colina del Areópago
Para terminar el día, la ruta sigue con la puesta de sol en la Colina del Areópago. Este afloramiento rocoso se encuentra justo a la salida del recinto de la Acrópolis y sirvió en la antigüedad como sede del consejo de jueces y tribunal de la ciudad.
Es un punto excelente para la hora dorada, ya que la luz del atardecer incide directamente sobre la fachada del Partenón y los Propileos. La subida se realiza por unas escaleras talladas en la roca y la entrada es libre, por lo que suele llenarse de gente para ver las vistas de la Acrópolis iluminada.

Barrio de Anafiotika
La mañana empieza recorriendo el barrio de Anafiotika, un pequeño entramado de calles ubicado en la ladera noreste de la Acrópolis. Fue construido a mediados del siglo XIX por obreros procedentes de la isla de Anafi, quienes reprodujeron la arquitectura típica de las Cícladas con casas pequeñas, fachadas encaladas en blanco y puertas azules.
Es recomendable visitarlo a primera hora de la mañana! Al ser una zona residencial de calles muy estrechas, se llena rápido de turistas y el paso constante de gente dificulta las fotografías.

Prisión de Sócrates
Camino a la colina, se pasa por la Prisión de Sócrates, situada en el área forestal de la colina de Filopapo. Se trata de una estructura excavada directamente en la roca de la ladera, compuesta por tres estancias interiores.
Aunque la tradición popular asocia este espacio al lugar donde el filósofo estuvo encarcelado y murió tras beber cicuta, los estudios arqueológicos apuntan a que el lugar funcionó en realidad como un antiguo almacén o vivienda. Actualmente, la comunidad arqueológica e historiadora sitúa el emplazamiento real de la cárcel donde murió Sócrates en el Ágora Antigua de Atenas, concretamente en los restos de un edificio público situado en los límites del yacimiento arqueológico, al suroeste del mercado.

Colina de Filopapo
Continuamos subiendo hasta la cima de la Colina de Filopapo (o Colina de las Musas), el punto más alto del sur de la ciudad. En la cumbre se encuentra el Monumento de Filopapo, un mausoleo funerario de mármol blanco construido en el siglo II d.C. en honor a Julio Antíoco Filopapo, un influyente cónsul y benefactor romano. Desde aquí arriba se obtienen las mejores vistas frontales de la Acrópolis, el Odeón de Herodes Ático y el perfil completo de la ciudad hacia el mar.

A medida que vas bajando la colina por los senderos de tierra, aparecen un par de spots interesantes para la foto, ya que los pinos enmarcan la Acrópolis desde diferentes alturas y ofrecen perspectivas menos masificadas que la de la cima.

Ágora Antigua y Templo de Hefesto
Al bajar de la colina, te topas de frente con la entrada del Ágora Antigua. Este espacio enorme fue el verdadero epicentro político, judicial y social de la Atenas clásica. Lo que te va a volar la cabeza fotográficamente es el Templo de Hefesto (siglo V a.C.). Es, de lejos, el templo dórico mejor conservado de toda Grecia; mantiene las columnas, los frontones y la techumbre prácticamente intactos porque durante siglos se reutilizó como iglesia cristiana. Por cierto, en los límites de este mismo yacimiento es donde se encuentran los restos del edificio público que funcionó como la verdadera prisión de Sócrates.

Monastiraki
Al dejar atrás el recinto clásico y seguir la calle peatonal hacia el norte, apareces directamente en pleno corazón de Monastiraki. La plaza es un rincón vibrante, ruidoso y caótico, famoso por su mercado de pulgas, sus terrazas y un ambiente urbano incansable que te devuelve de golpe al presente.

Biblioteca de Adriano
Justo en uno de los laterales de la propia plaza se levanta la Biblioteca de Adriano, un gigantesco centro de estudio del año 132 d.C. del que hoy destaca su espectacular fachada de columnas corintias de mármol, encajonada en pleno meollo comercial del barrio.

Ágora Romana y Torre de los Vientos
Saliendo de la zona de la Biblioteca de Adriano, avanzamos unos metros hacia el sur para meternos en el recinto del Ágora Romana. Este espacio funcionaba como el gran mercado central y centro comercial de la ciudad durante la época de dominación romana.
Aquí el protagonismo absoluto se lo lleva la Torre de los Vientos, una imponente estructura octogonal de mármol que funcionaba como una avanzada estación meteorológica pública. Tiene relojes de sol esculpidos en cada una de sus fachadas exteriores y, lo más curioso, albergaba en su interior una clepsidra (un reloj de agua) que se alimentaba desde la Acrópolis para que los atenienses supieran la hora exacta por la noche o en los días nublados.

Barrio de Plaka
Después de recorrer la zona arqueológica, seguimos hacia Plaka, el barrio más antiguo de Atenas. Situado justo a los pies de la Acrópolis, es un laberinto de calles peatonales adoquinadas, tabernas tradicionales y fachadas de estilo neoclásico. Aunque es una zona puramente turística, conserva una atmósfera muy particular al caer la tarde.
Barrio de Psyri
Para comer decidimos alejarnos del ambiente más turístico de Plaka y entramos en Psyri. El barrio tiene un rollo completamente distinto: es una zona de antiguos talleres artesanales convertida hoy en un laberinto de callejuelas llenas de graffitis, tabernas locales y pequeños negocios con mucha personalidad. El ambiente se nota mucho más vivo y puramente local.
Es el lugar idóneo para dar un paseo por sus calles, comer en una de sus tabernas y disfrutar del ambiente antes de regresar al hotel. Nosotros comimos en I Stoa tou Psiri, una pequeña taberna en la que se comía de maravilla!
Vídeo con las mejores fotos de Atenas
Nos despedimos de Grecia
Tras comer en una de las tabernas del barrio de Plaka, nos dirigimos al hotel para recoger las maletas y poner rumbo al aeropuerto, cerrando así esta ruta de 10 días por el país. Un viaje precioso que empezó recorriendo las playas y los pueblos de la turística isla de Corfú, continuó recorriendo la tranquila isla de Lefkada y que ha tenido el broche de oro final en la historia de Atenas.
Espero que os hayan gustado la ruta y las fotos! Nos vemos por el mundo.
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