i te apasiona la historia y buscas rincones donde la piedra parece cobrar vida, hoy te traigo uno de los pueblos medievales más bonitos de Girona y, posiblemente, de toda Cataluña. Te hablo de Besalú, un lugar brutal que, además de tener un peso histórico increíble, es un destino súper fotogénico. Es la escapada ideal para hacer desde Barcelona o desde cualquier punto de la Costa Brava si estás pasando unos días por allí, ya sea para hacer una visita de un día o incluso para tomártelo con calma y quedarte a dormir por la zona.
Hay muchísimo que ver en Besalú, desde su imponente puente fortificado hasta los secretos de su judería, así que en este artículo te cuento todo lo necesario para que organices tu escapada y disfrutes de esta joya medieval a tu propio ritmo.
Tabla de contenidos
Historia de Besalú
El origen de Besalú se pierde en el tiempo, con indicios de asentamientos íberos y romanos que supieron ver el potencial estratégico de este trozo de tierra encajonado entre los ríos Fluvià y Capellades. Pero el verdadero estallido de la villa llegó en la Alta Edad Media. El centro de todo era el Puig de Santa Maria, la colina que domina el pueblo y donde se levantó el antiguo castillo condal. Desde ahí arriba se empezó a gestar el esplendor de lo que se convertiría en la capital del Condado de Besalú, uno de los territorios independientes más potentes de la Marca Hispánica.

Su época dorada llegó en torno al año 1000. Por aquel entonces, el condado era una fuerza seria que controlaba desde los valles de Camprodon hasta las zonas de Banyoles y Figueres, extendiéndose incluso hacia el sur de Francia. Sin embargo, toda historia independiente tiene su fin: en el año 1111, el conde Bernat III murió sin dejar descendencia y el territorio se anexionó al Condado de Barcelona bajo el control de Ramon Berenguer III.

A pesar de perder su independencia política y pasar a formar parte de lo que más tarde sería la Corona de Aragón, Besalú nunca perdió su fuerza. Siguió siendo un hervidero comercial y cultural, y es precisamente ese peso el que dejó como herencia el paisaje que pisamos hoy: un despliegue de iglesias, monasterios y uno de los barrios judíos más fascinantes y mejor conservados de toda Cataluña.
Qué hacer en Besalú
El Puente Viejo de Besalú
Es el auténtico emblema de la villa y la puerta de entrada que te vuela la cabeza nada más llegar. Este puente románico del siglo XI, reconstruido y reformado en el XIV debido a las crecidas del río Fluvià, destaca por su inconfundible trazo angular y su imponente torre fortificada en medio del camino, que servía para cobrar el peaje de entrada a la ciudad. Un consejo: antes de cruzarlo, baja un momento a la orilla del río. Desde el cauce, la perspectiva de los arcos de piedra reflejados en el agua te da una de las mejores panorámicas de todo el viaje.

El Barrio Judío y el Miqvé
Nada más cruzar el puente te adentras en el entramado de callejuelas empedradas de la antigua judería (el Call). La comunidad judía tuvo un peso brutal en Besalú entre los siglos IX y XV. El gran tesoro oculto de este barrio es su Miqvé del siglo XII, un baño ritual de purificación subterráneo descubierto por casualidad en los años sesenta. Es una auténtica rareza arqueológica, ya que es uno de los poquísimos miqvés medievales que se conservan intactos en toda Europa. El misticismo y la atmósfera que se respira en este rincón son espectaculares.

El Monasterio de Sant Pere
Situado en pleno corazón del pueblo, en una plaza diáfana que invita a sentarse a tomar algo, se levanta esta imponente mole de piedra del siglo X. Sant Pere fue el epicentro del poder religioso y político del condado. De su antiguo esplendor hoy queda en pie su iglesia fortificada. Lo que más llama la atención es su fachada románica, sobria pero contundente, y las columnas del ventanal exterior, que están decoradas con relieves de leones y monstruos que parecen vigilar la plaza.

La Iglesia de Sant Vicenç
Es otra de las grandes joyas románicas del pueblo, con la peculiaridad de que aquí ya se empiezan a intuir los primeros destellos del estilo gótico, visibles sobre todo en su enorme rosetón y en la portalada lateral. Su interior es austero, de piedra desnuda y techos altísimos que sobrecogen al entrar, y guarda una cripta gótica que vale la pena visitar si la encuentras abierta.


La Plaza Mayor y los rincones del casco antiguo
La Plaza Mayor (o Plaza de la Llibertat) es el centro neurálgico donde se respira la vida local del pueblo, rodeada de arcadas medievales que albergan cafeterías y tiendas de artesanía. Desde aquí, lo mejor es guardar el mapa y perderse sin rumbo por las calles colindantes, prestando atención a los detalles de las fachadas, los portales antiguos y los pequeños pasadizos de piedra que comunican el pueblo. El paseo te llevará de forma natural hasta el Mirador de Besalú, el punto estratégico perfecto para contemplar el perfil completo de la villa y el río antes de marcharte.

El Mirador de Besalú
Para cambiar de perspectiva y contemplar el pueblo desde las alturas, tienes que subir hasta este punto estratégico. Desde aquí arriba no buscas el reflejo del agua, sino una panorámica completa y majestuosa del casco histórico y del trazado angular del puente encajonado en el paisaje. Es el lugar ideal para sentarse a ver cómo cae el sol al atardecer, cuando la luz dorada empieza a teñir los tejados y la piedra medieval.

La ruta por el Besalú industrial
Si quieres salirte del camino marcado y descubrir una faceta del pueblo que la mayoría pasa por alto, vale mucho la pena seguir el curso del río Fluvià. Más allá de su herencia medieval, este paseo conecta antiguos molinos y fábricas que fueron el motor económico del municipio hace décadas, destacando la antigua Central Eléctrica. Lo mejor de recorrer esta zona baja junto al agua es que, además de ver el pasado fabril, es precisamente aquí donde vas a encontrar los mejores ángulos para buscar el reflejo de los arcos del puente sobre el río. Es el punto clave para llevarte la fotografía más icónica y limpia de la villa.


Tours guiados para conocer su historia
Para conocer a fondo el pueblo y enterarte de la historia que esconden sus muros, una de las mejores opciones es apuntarte a este free tour. Es una forma muy amena de recorrer el casco antiguo mientras te van contando las leyendas y curiosidades locales.
Si en lugar de ir en grupo prefieres una experiencia mucho más personalizada para ir completamente a tu aire, puedes optar por este tour privado de dos horas, que es ideal para marcar tú mismo los tiempos de la visita.
Dónde alojarte en Besalú
Si decides quedarte a dormir para disfrutar del pueblo cuando se vacía de turistas, tienes varias opciones a mano. Mi recomendación es Els Jardins de la Martana, un hotel situado justo al cruzar el puente medieval. Está prácticamente en la entrada, pero tiene el puntazo de ofrecer unas vistas brutales de la piedra iluminada al amanecer.
Si prefieres meterte de lleno en el casco antiguo, hay un par de hoteles en el interior del pueblo bastante acogedores, además de varios apartamentos turísticos que vienen muy bien si buscas ir más a tu aire, puedes encontrarlos aquí.
Cómo llegar a Besalú desde Barcelona
Besalú se encuentra a unos 135 km de Barcelona. Aunque hay transporte público, mi recomendación es que vayas en coche. Es la forma más cómoda de moverse por la zona, te da total libertad de horarios y te permite combinar la visita con otros rincones cercanos de la Garrotxa sin depender de nadie. El trayecto se hace en una hora y media: sales de Barcelona por la AP-7 hasta la salida 6 (Girona Nord) y luego sigues la N-260 en dirección a Olot hasta llegar al pueblo. Si no dispones de vehículo propio, puedes comparar precios y alquilar uno a través de Discover Cars.
Si prefieres no conducir, tienes estas otras alternativas:
En autobús directo: La compañía Teisa tiene una línea directa que sale desde la Estació del Nord de Barcelona y te planta en Besalú en 1 hora y 45 minutos.
En tren + autobús: Es una opción más lenta, pero factible. Puedes coger un tren de Renfe hasta Girona y, una vez allí, subir al autobús de Teisa que va hacia Besalú.
Con un tour organizado: Si quieres olvidarte por completo de la logística, de conducir y de los horarios, una opción excelente es reservar este tour guiado con transporte incluido desde Barcelona, que además de Besalú te lleva a conocer la espectacular ciudad de Girona y el increíble pueblo colgado de Castellfollit de la Roca.
¿Sabías que reservando a través de mis enlaces apoyas este proyecto sin ningún coste adicional para ti?
¡Muchas gracias por tu apoyo!

