Nueva Delhi, caótica, vibrante y llena de contrastes, es el punto de entrada y salida para la mayoría de viajeros que aterrizan en India. En mi caso, visité la ciudad en tres momentos distintos a lo largo del viaje, aunque todo lo que vi puede condensarse fácilmente en una ruta de dos o tres días. Desde la majestuosidad mogol del Fuerte Rojo hasta los callejones bulliciosos de Chandni Chowk, pasando por joyas arquitectónicas como la moderna silueta del Templo del Loto o la imponente Tumba de Humayun, Delhi es una mezcla continua entre pasado y presente, donde cada rincón tiene una historia que contar.
En esta entrada te cuento qué ver en Delhi en 3 días, combinando lo imprescindible con algunos rincones que me parecieron especiales.
Tabla de contenidos
Día 1 en Nueva Delhi
Arrizamos en Nueva Delhi a mediodía, tras un largo vuelo desde España. Después del control de inmigración y el traslado al hotel, hicimos el check-in y aprovechamos para descansar un poco antes de empezar a explorar. El primer día en la capital de India lo dedicamos a hacer un primer contacto suave con la ciudad, caminando por el animado Main Bazar, viendo la actividad frenética de la estación de tren de New Delhi y terminando el día en el Gurdwara Bangla Sahib, uno de los templos más importantes de los sijs en Delhi.
Durante mi estancia en Nueva Delhi me alojé en tres hoteles distintos, todos ellos ubicados cerca de la estación de tren. El Hotel Godwin Deluxe fue, sin duda, el mejor de los tres, cómodo, limpio y con un servicio muy profesional, aunque algo más caro. Las otras dos ocasiones me quedé en el Hotel Krishna y en el Hotel Aura, situados muy cerca uno del otro. Ambos eran opciones más económicas, pero estaban bastante bien dentro de los estándares habituales de India, funcionales para pasar la noche si buscas algo sencillo y bien ubicado.

Main Bazar y primeras impresiones
Después de instalarnos en el hotel, salimos a caminar por Main Bazar Road, en el bullicioso barrio de Paharganj. Esta calle es un hervidero de vida, tiendas, tuk tuks, mochileros, cables eléctricos, bocinas… una mezcla inconfundible que resume a la perfección lo que es Delhi. Aprovechamos para comer algo rápido por la zona y disfrutar del ambiente.

New Delhi Railway Station
Desde allí caminamos hasta la cercana New Delhi Railway Station, un lugar perfecto para observar la vida cotidiana de millones de indios. Aunque no teníamos tren que coger ese día, fuimos para hacer fotos y vivir el ambiente. Ver a las familias esperando, los vendedores ambulantes gritando su mercancía, los maleteros cargando equipaje… todo formaba parte del espectáculo.


Gurdwara Bangla Sahib (el Templo Sij)
Terminamos la tarde con un cambio de ritmo total, la visita al Gurdwara Bangla Sahib, el templo sij más importante de la ciudad. Cubrimos nuestra cabeza, – si no llevas pañuelo, te o dejarán gratuitamente en la para de turistas – nos descalzamos y entramos en un recinto donde la música devocional y el olor a incienso crean una atmósfera de paz. Junto al templo, un enorme estanque refleja las cúpulas doradas y nos regaló una imagen preciosa al atardecer. Aunque por desgracia, la luz ya se fue poco antes poder de hacer la foto.

Volvimos al hotel para cenar tranquilos y prepararnos para un segundo día lleno de historia, mezquitas, fuertes y mercados tradicionales.
Día 2 en Nueva Delhi
Tras una noche de descanso, dedicamos el segundo día a descubrir algunos de los lugares más emblemáticos de Old Delhi. Esta parte de la ciudad es un verdadero laberinto de calles, olores, ruidos y vida. Caótica, sí, pero también fascinante.
Si prefieres conocer la historia de los monumentos más importantes de la ciudad con un guía, puedes unirte a este free tour por Delhi o reservar una visita guiada más completa en español. Ambas opciones son una buena manera de situarte y comprender el contexto de la ciudad, especialmente si no cuentas con mucho tiempo o quieres que te lo expliquen todo mientras recorres los lugares clave.
Red Fort
Comenzamos la jornada visitando el imponente Fuerte Rojo, antigua residencia imperial de los emperadores mogoles. La muralla de arenisca roja impresiona desde el primer momento, y en su interior puedes recorrer jardines, salas de audiencia y museos. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los grandes imprescindibles que ver en Delhi.
Ten en cuenta que el Fuerte Rojo cierra los lunes, así que si estás organizando tu ruta, asegúrate de visitarlo en otro día de la semana. Es uno de los monumentos más emblemáticos de la capital, así que vale la pena incluirlo en el itinerario siempre que sea posible.

Jama Masjid
Muy cerca del fuerte se encuentra la Jama Masjid, la mezquita más grande de India. Su escalinata de acceso y sus tres grandes cúpulas hacen que impresione desde lejos. La entrada es gratuita, pero hay que pagar una tasa si llevas cámara o móvil con intención de hacer fotos. Recuerda vestir con ropa adecuada, te prestarán un pañuelo o túnica si es necesario.

Paseo por Chandni Chowk
Desde la mezquita nos adentramos en Chandni Chowk, uno de los mercados más antiguos y bulliciosos de Delhi. Es un auténtico caos sensorial, puestos callejeros, cables eléctricos entrelazados, aromas intensos de especias, dulces o incienso… y muchísima gente. Aquí es fácil perderse, tanto literal como metafóricamente. Aun así, merece la pena pasear sin rumbo y dejarse llevar por el ambiente.
Raj Ghat (opcional)
Si aún te quedan energías, puedes acercarte a Raj Ghat, el lugar donde fue incinerado Mahatma Gandhi. Es un espacio verde y tranquilo, con una llama eterna que recuerda su legado. En mi caso, preferí descansar en el hotel tras el paseo por los bazares, pero es una visita muy significativa si te interesa la historia reciente de India.
Día 3 en Nueva Delhi
Mi último día en Delhi fue el más intenso de todos. Como quería aprovechar cada rincón antes de marcharme, madrugué bastante y recorrí algunos de los espacios más emblemáticos, variados y tranquilos de la ciudad. A pesar del caos habitual, Delhi también sabe ofrecer momentos de paz.
Qutub Minar
Mi primera parada fue Qutub Minar, uno de los lugares que más me impresionaron de todo el viaje. Esta torre de más de 70 metros de altura es un prodigio arquitectónico de la época del sultanato de Delhi, construida en el siglo XII. Más allá de su tamaño, lo que más me sorprendió fueron los delicados relieves que decoran su estructura, todos tallados en piedra. Llegué temprano por la mañana, cuando apenas había turistas, y el conjunto arqueológico tenía una atmósfera mágica.



Hauz Khas Village
Desde allí cogí un tuk tuk hasta Hauz Khas, una zona muy curiosa que mezcla ruinas medievales, un tranquilo lago rodeado de árboles y una parte moderna con cafeterías y tiendas bohemias. El contraste entre lo antiguo y lo moderno, tan típico en Delhi, aquí se hace muy evidente. Aproveché para pasear con calma por el parque y las ruinas, disfrutando del aire fresco y de un entorno mucho más relajado que el del centro de la ciudad.



Templo del Loto
A media mañana me dirigí al Templo del Loto, uno de los iconos más reconocibles de Nueva Delhi. Su diseño en forma de flor blanca de loto simboliza pureza y paz. Es un templo abierto a todas las religiones, y dentro se respira un silencio absoluto. Aunque no soy muy fan de los templos modernos, reconozco que este tiene algo especial. Comí algo rápido por la zona antes de continuar con las visitas de la tarde.

Tumba de Humayun y Sunder Nursery
Mi siguiente parada fue la Tumba de Humayun, otro de los grandes ejemplos de la arquitectura mogol en Delhi. Se dice que fue una de las fuentes de inspiración del Taj Mahal, y no me extraña. El equilibrio de sus proporciones y la elegancia de los jardines hacen de este lugar una visita imprescindible. Muy cerca de allí se encuentran los jardines de Sunder Nursery, un rincón perfecto para desconectar un poco entre árboles, flores y senderos.



Akshardham
Después de recorrer la Tumba de Humayun, mi idea era visitar el Templo de Akshardham, uno de los templos hindúes más espectaculares y modernos de la India. Sin embargo, acabé pasando más tiempo del previsto en los jardines de Sunder Nursery, disfrutando del ambiente tranquilo, las flores y el contraste con el caos de Delhi. Al final, preferí quedarme allí un rato más y dejar Akshardham para otra ocasión. Si tienes tiempo, puede ser una visita muy interesante, pero en mi caso, me ganó la calma del jardín.
India Gate
Para cerrar mi estancia en Delhi, cogí un último tuk tuk hasta la India Gate, donde tuve la suerte de ver el sol ponerse justo dentro del arco. Fue un broche perfecto a mi paso por la ciudad, una imagen cargada de simbolismo que marcaba el final de una ruta intensa, caótica por momentos, pero profundamente enriquecedora.

Un mes recorriendo India
Después de un mes recorriendo India, solo puedo decir que ha sido una experiencia brutal. Intensa, fotogénica, llena de historias, de cultura y de momentos que te obligan a parar y mirar. No es el viaje más complicado que he hecho, pero sí uno de los que más contrastes me ha ofrecido en tan poco tiempo.
Y aún así, tengo la sensación de haber visto solo una mínima parte. Porque por mucho que recorras, India siempre guarda algo más. Siempre queda un rincón, un templo, una historia.
Y aunque esta ruta termina aquí, la India no. Porque India nunca se acaba.
Mi ruta por India:
- Diario de India 1: Qué ver en Agra en un día, Taj Mahal y otros imprescindibles
- Diario de India 2: Qué ver en Jaipur en dos días, mi ruta por la Ciudad Rosa
- Diario de India 3: Qué ver en Udaipur en dos días, mi ruta por la ciudad de los lagos
- Diario de India 4: Ranakpur y Fuerte de Kumbhalgarh, una parada imprescindible entre Udaipur y Jodhpur
- Diario de India 5: Qué ver en Jodhpur en 2 días, la ciudad azul de Rajastán
- Diario de India 6: Qué ver en Jaisalmer, la ciudad dorada de Rajastán
- Diario de India 7: Qué ver en Delhi en 2 o 3 días, Diario de viaje por la capital India
- Bonus: Qué ver en Varanasi, la ciudad más sagrada de la India
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