El Lago di Como es una de las postales más elegantes y cautivadoras de toda Italia. Rodeado de montañas y salpicado de villas señoriales sobre el agua, es el destino perfecto para una escapada donde el arte, la naturaleza y la desconexión se fusionan de forma impecable.
Para disfrutarlo al máximo en dos o tres días, la clave es organizarse a través de la red de ferrys públicos y, sobre todo, no tener prisa: la verdadera magia del Lago di Como está en combinar la visita a sus rincones más icónicos con momentos de pura calma a orillas del agua.

Tabla de contenidos
Dónde alojarse en el Lago di Como
El pueblo ideal: Bellagio
A la hora de elegir campo base para explorar el Lago di Como, la opción más cómoda y práctica es, sin duda, el pueblo de Bellagio. Conocido popularmente como «la perla del lago», su ubicación geográfica es insuperable: se sitúa justo en el vértice donde se dividen los tres brazos del agua.
Alojarse en cualquier hotel dentro del pueblo de Bellagio es un acierto total por dos motivos principales. Por un lado, por el encanto único de sus calles empedradas, sus tiendas artesanales y su ambiente relajado al atardecer. Por otro, porque su puerto funciona como el gran nudo central de transporte en ferry de toda la zona. Desde aquí salen barcos de forma continua y directa hacia los principales puntos de interés de las otras orillas —como Varenna, Tremezzo o Lenno—, lo que permite moverse con total facilidad y maximizar el tiempo sin necesidad de largos desplazamientos.

Grand Hotel Villa Serbelloni

Estuvimos alojados allí realizando un trabajo de colaboración y creación de contenido para el propio hotel, una oportunidad perfecta para vivir la experiencia desde dentro. Más allá de su elegancia y sus majestuosos salones, lo que realmente hace especial a Villa Serbelloni es su capacidad para brindar un descanso absoluto: pasear por sus jardines junto a la orilla, comer frente a las montañas o pasar la tarde en su piscina con vistas directas al lago encaja a la perfección con esa filosofía de viaje pausado y reconfortante.

Cómo moverse por el Lago di Como
La forma más rápida y práctica de moverse entre pueblos y villas es el ferry público (Navigazione Laghi). Moverse en coche no merece la pena: rodeando el lago por carretera tardarás más de una hora en hacer trayectos que en barco llevan apenas 15 minutos, además del dolor de cabeza para aparcar.
Para ahorrar dinero y tiempo, te recomiendo comprar el ticket diario de libre circulación para el Centro Lago (biglietto di libera circolazione). Cuesta unos 17,00 € por adulto y te permite subir y bajar de forma ilimitada de los barcos durante todo el día entre Bellagio, Varenna, Tremezzo, Menaggio y Lenno.
Qué hacer en el Lago di Como
Para disfrutar al máximo de una escapada de tres días, lo ideal es combinar el descubrimiento de sus pueblos más icónicos con la visita a sus históricas villas y, por supuesto, disfrutar del propio lago, ya sea recorriéndolo en barco o dándote un baño si el tiempo acompaña. Eso sí, es recomendable comprar las entradas para las villas con antelación, ya que las plazas suelen agotarse rápido, sobre todo si viajas en temporada alta.
Mejores villas del Lago di Como
Villa del Balbianello
Es, sin duda, la villa más famosa y fotogénica de todo el lago, pero también la más concurrida y llena de visitantes durante casi todo el año. Construida a finales del siglo XVIII sobre las ruinas de un antiguo monasterio franciscano en la península de Lavedo (Lenno), fue propiedad del célebre explorador Guido Monzino, quien dejó una increíble colección de arte y recuerdos de sus expediciones. Sus jardines perfectamente podados y su icónica logia de tres arcos cubierta de hiedra han servido de escenario para películas como Star Wars: El ataque de los clones y Casino Royale.
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Villa Carlotta
Ubicada en Tremezzo, esta imponente residencia fue construida a finales del siglo XVII para el marqués Giorgio Clerici. A lo largo del siglo XIX pasó a manos de la princesa Mariana de los Países Bajos, quien se la regaló a su hija Carlotta con motivo de su boda. En su interior alberga un notable museo con esculturas neoclásicas de artistas de la talla de Antonio Canova y Bertel Thorvaldsen. Sin embargo, su gran joya es su jardín botánico de más de 8 hectáreas, famoso por su laberinto de rododendros, azaleas y fuentes con vistas al lago.
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Villa Monastero
Situada a las afueras de Varenna, esta propiedad nació en el siglo XII como un monasterio femenino. Tras su clausura a finales del siglo XVI, fue transformada con el paso del tiempo en una residencia señorial de estilo ecléctico. Su gran atractivo es un jardín botánico que discurre a lo largo de casi un kilómetro bordeando la misma orilla. Con sus arcos clásicos, sus balustradas de piedra sobre el agua y la vegetación exótica enmarcando el lago, es posiblemente uno de los jardines más fotogénicos y espectaculares de todo el lago.

Villa Cipressi
Ubicada también en Varenna, justo al lado de Villa Monastero, es honestamente una villa que puede llegar a estar algo sobrevalorada en comparación con las demás. Sin embargo, se ha vuelto mundialmente famosa por una única razón: su mítica puerta de hierro sobre el agua. Este icónico marco frente al lago es una de las estampas más virales de la zona, aunque hay que ir mentalizado, porque en temporada alta es muy habitual tener que hacer hasta media hora de cola simplemente para conseguir «la foto».
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Villa Melzi
Situada en Bellagio, a un paseo a pie bordeando la orilla desde el centro del pueblo, la visita a esta propiedad se centra exclusivamente en sus jardines (la villa neoclásica es privada y no se puede visitar por dentro). Destaca por su gran avenida arbolada junto al agua, sus esculturas de inspiración clásica y un cuidado jardín japonés con un estanque de nenúfares. Es un rincón genial si buscas dar un paseo tranquilo lejos del bullicio del centro.

Los pueblos más bonitos del lago di como
Bellagio
Es el pueblo más famoso y elegante del lago. Al estar ubicado justamente en la punta que divide los dos brazos de agua, es la mejor opción para alojarse y usarlo como base operaciones. Sus callejuelas empinadas, sus escalinatas de piedra llena de tiendas locales y su ambiente al atardecer para tomar un aperitivo frente al agua lo convierten en una parada obligatoria a la que dedicarle su propio tiempo sin prisas.

Varenna
Es un antiguo pueblo de pescadores con casitas de colores encaramadas a la montaña y un precioso paseo flotante sobre el agua (Passeggiata del Amore). Aquí la jugada perfecta es dedicar la mañana a pasear por el pueblo y enlazarlo directamente con las visitas a Villa Monastero y Villa Cipressi, ya que están pegadas al centro histórico y se llega a pie en pocos minutos.

Menaggio
Es una parada ideal para hacer de paso cuando visites Villa Carlotta, ya que está pegado a Tremezzo y se llega en un trayecto muy corto. Es un pueblo prácticamente llano, con una gran plaza frente al agua (Piazza Garibaldi) llena de terrazas, perfecto para parar a comer o tomar un café rápido antes de continuar la ruta.
Paseo en lancha tradicional por el lago
Si hay un capricho que merece la pena darse en el viaje, es contratar un paseo en lancha veneciana de madera. Nosotros lo hicimos y nos encantó; fue una de las mejores experiencias de toda la escapada.

Navegar a bordo de una de estas lanchas te permite ver el paisaje desde una perspectiva totalmente diferente a la del ferry público. Además de contemplar los pueblos y las principales villas desde el agua, es la única manera de acercarte a admirar impresionantes villas privadas que no son accesibles por tierra, con sus embarcaderos históricos y sus jardines cayendo directamente sobre el lago. Si el presupuesto te lo permite, es un planazo absoluto.
Te dejo un par de opciones en grupo para enlazar después de las villas de Varenna o desde Bellagio directamente:

Cómo llegar al Lago di Como (y subir a Bellagio)
Llegar desde Milán hasta Bellagio en transporte público es facilísimo. Solo tienes que mirar en Google Maps la opción que mejor te coincida en ese momento, ya que la ruta se hace combinando tren + bus o tren + ferry desde Milán sin ningún tipo de problema.
(A nosotros nos puso el transfer directo el propio hotel, pero para ir por tu cuenta el transporte público funciona genial. Lo único que no te recomiendo es alquilar coche: las carreteras son estrechas y aparcar en Bellagio o en los pueblos es un auténtico quebradero de cabeza).
Por cierto, si vas a pasar por Milán antes de visitar el Lago di Como, te recomiendo leer esta entrada: Qué ver en Milán en dos días: Itinerario y lugares imprescindibles.
Vuelta a casa y rumbo a Normandía!
Y después de unos días sintiéndonos como en una película de James Bond entre villas de ensueño y paseos en lancha por el lago, toca volver a la realidad. Nos bajamos de vuelta a Milán para coger el tren rumbo a París y continuar el viaje hacia Normandía. ¡Nos vamos al Mont Saint-Michel!
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