Conocida como “La Ciudad Azul”, Jodhpur es una de las joyas de Rajastán. Su imponente fortaleza, sus callejuelas pintadas de índigo y su ambiente tranquilo la convierten en una parada muy especial para los amantes de la fotografía, la arquitectura y la cultura india.
Yo pasé dos noches en Jodhpur, lo que me permitió recorrerla con calma y aprovechar las mejores horas del día para hacer fotos. Sin embargo, si organizas bien tu ruta, puedes visitar sus principales atractivos pasando una sola noche en la ciudad. En esta entrada te cuento qué ver en Jodhpur en 2 días, qué hacer, cuáles son sus lugares imprescindibles y qué rincones no deberías perderte si te apasiona la fotografía.
Tabla de contenidos
Día 1 en Jodhpur, Fuerte de Mehrangarh, el pozo escalonado y la Ciudad Azul
Después de llegar a Jodhpur la tarde anterior y descansar en el hotel, empecé el día con muchas ganas de descubrir los rincones de la ciudad azul. Había leído que Jodhpur era una ciudad tranquila, menos caótica que otras grandes urbes de India, y me apetecía mucho perderme por sus calles y dejarme llevar por el ritmo local. Mi ruta comenzaba por lo más imponente de la ciudad, su famosa fortaleza.
Durante mis días en Jodhpur, me alojé en este Homestay Kesar Heritage Boutique. Es bastante sencillo, pero está perfectamente ubicado, y tiene una terraza con vistas a la fortaleza que es genial para desayunar su pancake con plátano.
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Mehrangarh Fort, historia y vistas panorámicas
Inicié la jornada subiendo a pie desde mi alojamiento hasta Mehrangarh Fort, una de las fortalezas más impresionantes de India. Construida sobre una colina a más de 120 metros de altura, domina toda la ciudad y regala unas vistas espectaculares del casco antiguo teñido de azul. La caminata es agradable, pero si lo prefieres, también puedes tomar un tuk tuk hasta la entrada.

Dentro del fuerte encontrarás patios, salas decoradas, balcones esculpidos y un museo que exhibe objetos de época, armas, pinturas y trajes reales. La entrada incluye una audioguía bastante completa que te permite entender la historia de la ciudad y de sus antiguos gobernantes. El paseo por sus terrazas, con vistas al mar de casas azules, es uno de los momentos más mágicos del viaje.

Toorji Ka Jhalra Bavdi
Después de visitar el fuerte, bajé paseando hacia el Toorji Ka Jhalra Bavdi, un antiguo pozo escalonado del siglo XVIII restaurado recientemente. Es un lugar tranquilo y muy fotogénico, ideal para hacer una pausa y disfrutar del ambiente. Mientras me sentaba a contemplar la geometría de sus escalones, un músico local apareció tocando el ravanhatta, un instrumento tradicional de Rajastán. Su melodía melancólica, producida con un arco sobre cuerdas de crin de caballo, envolvía el espacio con una atmósfera casi mágica.
Me quedé un buen rato allí, intentando hacer alguna buena foto y absorbiendo la calma del lugar. Pocos rincones en India logran esa combinación de historia, silencio y arte espontáneo.


Callejeando por la Ciudad Azul
Después de pasar un rato en el pozo escalonado, dediqué el resto de la mañana a perderme por las calles de la Ciudad Azul, cámara en mano. Jodhpur tiene algo especial, a pesar del turismo, sigue siendo relativamente tranquila, auténtica y muy fotogénica. Sus fachadas azul índigo, tan características, no solo crean una estética única, sino que además sirven para mantener frescas las casas bajo el calor rajastaní.

El origen de este color se remonta a las antiguas casas de los brahmanes, la casta sacerdotal del hinduismo, que pintaban sus viviendas de azul para distinguirse socialmente. Con el tiempo, esta costumbre se extendió al resto de la población y acabó convirtiéndose en una seña de identidad de la ciudad.

Uno de mis objetivos era encontrar rincones llenos de vida, mujeres con sarees anaranjados paseando por calles de paredes azuladas, una combinación de colores que resulta especialmente atractiva, ya que el naranja es el color complementario del azul. También me crucé con niños jugando en las callejuelas y vecinos sentados a la sombra charlando tranquilamente. Dos lugares que te recomiendo especialmente son el Blue Corridor Jodhpur, una calle adornada con arte urbano, y Indigo Street, quizá la calle más icónica y fotogénica de la ciudad.

La hora dorada en Ghanta Ghar
Cuando empezó a caer la tarde, me dirigí hacia Ghanta Ghar, la torre del reloj de Jodhpur, uno de los lugares más animados de la ciudad al caer el sol. Esta zona, ubicada junto al bullicioso Sardar Market, es ideal para captar el ambiente local, vendedores preparando el cierre del día, puestos de fruta y especias, motocicletas pasando entre la multitud… todo bañado por esa luz dorada que vuelve mágico cualquier rincón.


Desde el punto de vista fotográfico, la combinación entre la arquitectura, el movimiento del mercado y la luz cálida del atardecer hacen de este lugar una parada obligatoria si buscas retratar la esencia de Jodhpur. Terminé el día cenando en una terraza con vistas al fuerte, viendo cómo se encendían las luces sobre las murallas. Fue el broche perfecto para una jornada intensa y fotogénica.

Día 2 en Jodhpur, de Jaswant Thada a Umaid Bhawan
Después de un día intenso de visitas y muchas fotos por la ciudad azul, me levanté temprano con ganas de seguir conociendo la ciudad. Esta vez, el plan era conocer algunos de los rincones más tranquilos de la ciudad, alejados del bullicio del centro. A pesar del calor y del cansancio acumulado del viaje, Jodhpur seguía ofreciéndome motivos para caminar cámara en mano.
Jaswant Thada
Empecé el día paseando hasta Jaswant Thada, un cenotafio real construido en memoria del maharajá Jaswant Singh II. El lugar, rodeado de jardines y de un pequeño lago, transmite mucha paz. El mármol blanco con el que está construido brilla bajo la luz de la mañana, y las vistas del fuerte de Mehrangarh al fondo completan una escena perfecta para los que amamos la fotografía.


Mandore Garden
Después de visitar Jaswant Thada, cogí un tuk tuk hacia los Mandore Garden, situados a las afueras de la ciudad. Este extenso recinto fue en su día la capital del antiguo reino de Marwar, mucho antes de que Jodhpur se fundara como ciudad. Aunque hoy en día queda poco de aquella grandeza, los jardines aún conservan un aire majestuoso.

Entre la vegetación frondosa y los caminos tranquilos, aparecen los cenotafios reales de los antiguos gobernantes de Marwar. Estas estructuras, talladas en piedra rojiza, tienen forma de templos con columnas, cúpulas y detalles intrincados que recuerdan a la arquitectura rajput. Algunos están parcialmente cubiertos por raíces, lo que les da un aspecto casi místico.

Aunque no es uno de los lugares más visitados de Jodhpur, los jardines están bien cuidados y ofrecen un ambiente relajado y auténtico. A mí me pareció un sitio muy especial, ideal para pasear con calma y descubrir una parte menos turística pero igualmente fascinante de la ciudad.

Umaid Bhawan Palace
Desde los jardines de Mandore, mi tuk tuk me llevó directamente al Umaid Bhawan Palace, una de las residencias privadas más grandes del mundo. Este palacio fue construido durante los años 30, en pleno periodo de sequía, como una forma de dar empleo a miles de trabajadores locales. Hoy en día, parte del complejo sigue siendo la residencia de la familia real de Jodhpur, otra parte funciona como hotel de lujo, y solo una pequeña sección está abierta al público como museo.

Lo cierto es que tenía bastantes expectativas, pero la visita me resultó algo decepcionante. El museo es bastante limitado y la mayoría de los espacios del palacio no son accesibles. Además, no es posible hacer la típica foto frontal del edificio, ya que el acceso está restringido y los jardines del hotel ocupan la parte más fotogénica.

Aun así, si te interesa la historia de la realeza india o simplemente quieres ver un ejemplo de arquitectura indo-deco monumental, puede merecer la pena acercarse. Además, también hay una colección de coches de la familia real. Si vas con el tiempo justo, en mi opinión, no es una visita imprescindible.
Tarde de bazar y despedida de Jodhpur
Después de visitar el Umaid Bhawan, regresé a la zona de Ghanta Ghar, la torre del reloj, donde aproveché para comer por la zona. Como ya había hecho el día anterior, pasé la tarde callejeando por el mercado de Sardar Market y por las calles azules, en busca de nuevas escenas, nuevos colores y alguna que otra buena foto. Jodhpur tiene esa magia tranquila que invita a pasear sin rumbo fijo, cámara en mano.



Ya por la noche, cené cerca del hotel y me fui pronto a descansar. Al día siguiente me esperaba un largo trayecto en tren hacia Jaisalmer, la última gran joya del Rajastán.
Mi ruta por India:
- Diario de India 1: Qué ver en Agra en un día, Taj Mahal y otros imprescindibles
- Diario de India 2: Qué ver en Jaipur en dos días, mi ruta por la Ciudad Rosa
- Diario de India 3: Qué ver en Udaipur en dos días, mi ruta por la ciudad de los lagos
- Diario de India 4: Ranakpur y Fuerte de Kumbhalgarh, una parada imprescindible entre Udaipur y Jodhpur
- Diario de India 5: Qué ver en Jodhpur en 2 días, la ciudad azul de Rajastán
- Diario de India 6: Qué ver en Jaisalmer, la ciudad dorada de Rajastán
- Diario de India 7: Qué ver en Delhi en 2 o 3 días, Diario de viaje por la capital India
- Bonus: Qué ver en Varanasi, la ciudad más sagrada de la India
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