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Varanasi

Qué ver en Varanasi, la ciudad más sagrada de la India

Varanasi no se visita, se vive. Esta ciudad no se parece a ningún otro lugar de la India. Caótica, intensa, espiritual y profundamente humana, es uno de esos destinos que te sacuden desde dentro. Las imágenes que uno guarda de Varanasi son difíciles de olvidar, las orillas del Ganges cubiertas de peregrinos, el humo de las cremaciones, las flores flotando en el agua, el sonido de las campanas y los cánticos que resuenan desde los templos.

Dicen que quien muere en Varanasi rompe el ciclo de reencarnaciones y alcanza el moksha, la liberación espiritual. Tal vez por eso se respira una mezcla tan única de vida y muerte, de presente y eternidad. Esta es una ciudad para caminar sin rumbo, para sentarse en un ghat y observar, para dejarse llevar por lo que ocurre alrededor. Un lugar donde lo espiritual y lo terrenal conviven con naturalidad.

En esta guía te cuento qué ver en Varanasi en dos días o tres, combinando lugares imprescindibles con algunos rincones más tranquilos, siempre desde la mirada del viajero que busca comprender y conectar con lo que ve.

Tabla de contenidos

Día 1 en Varanasi

Llegamos a Varanasi por la tarde, en un vuelo desde Delhi. Después de dejar el equipaje en el hotel, salimos a caminar hacia los ghats. La ciudad nos recibió con esa mezcla hipnótica de caos y espiritualidad que la convierte en un lugar único en el mundo. Nuestro alojamiento, el Hotel Heritage Inn, estaba ubicado muy cerca de Assi Ghat, en una zona tranquila y bien conectada. Las habitaciones eran bastante cómodas y, como extra, el hotel contaba con una terraza en la azotea con restaurante y cerveza fría, perfecta para relajarse al final del día. Aquí puedes ver más hoteles de la ciudad.

Antes de seguir contándote mi experiencia, te recomiendo valorar alguna de estas opciones para enriquecer tu visita. Si es tu primera vez en Varanasi o quieres entender mejor la espiritualidad que envuelve la ciudad, puedes apuntarte a este free tour en español por Varanasi, ideal para una primera toma de contacto con los ghats, la historia de la ciudad y su simbolismo. Si prefieres algo más personalizado, también puedes reservar un tour privado por Varanasi en español.

Y si tienes pensado hacer el paseo en barco al amanecer (que, créeme, es uno de los momentos más mágicos del viaje), puedes contratar directamente esta experiencia con guía en español y ceremonia Aarti incluida.

Primer paseo por los Ghats

Nada más pisar la orilla del Ganges, sentimos que estábamos en un lugar diferente a todo lo que habíamos visto antes. La luz ya era tenue, pero los ghats seguían llenos de vida, gente bañándose, rezando, charlando, o simplemente sentada frente al río.

Durante el paseo, nos cruzamos con varios sadhus, entre ellos algunos naga sadhus, cubiertos de ceniza y completamente desnudos, y un par de aghoris, fácilmente reconocibles por su estética más extrema. Entre ellos, me encontré con una aghori que ya había visto en redes sociales. Me hizo gracia reconocerla, y su actitud cercana me animó a pedirle un retrato. La escena fue rápida, pero intensa, su presencia imponía y al mismo tiempo tenía un punto divertido. Fue uno de esos encuentros que no planeas, pero que se te quedan grabados.

Mujer aghori Varanasi
Retrato de una aghori

Cremaciones en los ghats

Poco a poco nos fuimos acercando a Maharaja Harishchandra Ghat, uno de los dos principales ghats de cremación. Desde cierta distancia observamos cómo ardían las piras funerarias, el movimiento de los familiares, los cuerpos envueltos en telas blancas, y el humo elevándose sin descanso. Todo ocurría en silencio. Sin dramatismo, sin lágrimas. Volver a ver la muerte tratada con tanta naturalidad, siempre te deja pensando.

Cremaciones en Varanasi
Cremaciones en Varanasi

Un Ganga Aarti íntimo (Gularia Ghat)

Al anochecer llegamos hasta Gularia Ghat, donde se celebraba un pequeño Ganga Aarti. No era como el famoso ritual de Dashashwamedh Ghat, abarrotado de turistas, sino algo mucho más íntimo. Apenas una decena de personas, lo que lo hacía perfecto para moverse con libertad y hacer algunas fotos. Fue un cierre tranquilo y espiritual para el día.

Gaanga Arti en Varanasi
Gaanga Arti en Varanasi

Cena y una boda improvisada

Cenamos con unos amigos en un restaurante bastante alejado del hotel. De vuelta, mientras paseábamos por una calle secundaria, nos encontramos de golpe con una boda. Música alta, luces de colores y un grupo de personas bailando en plena calle. Nos invitaron a unirnos y acabamos bailando con ellos durante un rato. Esa mezcla constante entre lo espiritual y lo festivo es parte de la esencia de Varanasi.

Novio en una boda hindú en Varanasi
El novio durante una boda hindú en Varanasi

Día 2 en Varanasi

Amanecer en el Ganges

El segundo día en Varanasi comenzó muy temprano. A las seis de la mañana ya estábamos en la barca, listos para recorrer el Ganges y presenciar la ciudad despertando con la luz dorada del amanecer. El paseo en barca a esas horas es probablemente una de las experiencias más memorables de todo el viaje. Desde el agua, los ghats se ven distintos, la niebla matinal, los reflejos del sol sobre el río y la actividad de quienes ya se sumergen en sus rituales diarios crean una atmósfera mágica.

Momentos antes del amanecer en Varanasi
Momentos antes del amanecer en Varanasi
Varanasi desde el río Ganges
Varanasi desde el río Ganges

A lo largo del recorrido, fuimos viendo cómo los fieles se acercaban a los ghats para realizar su baño ritual. Según la tradición hindú, bañarse en el Ganges es una forma de purificación espiritual. Se cree que el agua del río sagrado limpia los pecados acumulados y ayuda a avanzar en el ciclo del karma. Por eso, muchas personas se sumergen hasta tres veces seguidas en el río, una por el cuerpo, una por la mente y una por el alma. No es simplemente un acto físico, sino un ritual cargado de simbolismo, fe y devoción.

Peregrinos bañándose en la orilla del Ganges
Peregrinos bañándose en la orilla del Ganges

El contraste entre el bullicio de los ghats y la serenidad del río a esa hora es muy especial. Desde la barca, con el motor avanzando lentamente, observábamos en silencio, cámara en mano, intentando capturar algo de la esencia de un lugar que no se parece a ningún otro.

Amanecer en Varanasi
Los primeros rayos del sol en el Ganges

Paseo matutino por los Ghats

Después del paseo en barco, y tras haber vivido uno de los momentos más especiales del viaje, decidimos seguir caminando a lo largo de los ghats. Cada tramo ofrecía una postal diferente: hombres afeitándose la cabeza como símbolo de luto, barberos atendiendo en plena calle, monjes realizando ofrendas o practicando yoga, y multitud de personas acercándose al río para bañarse. La vida en Varanasi parece discurrir con otro ritmo, y basta con caminar sin prisa para que todo suceda ante tus ojos.

Sadhu paseando por los ghats
Un Sadhu paseando por los ghats
Un sadhu practicando yoga al amanecer
Un sadhu practicando yoga a orillas del Ganges

Caminamos hasta Manikarnika Ghat, el más sagrado de los ghats de cremación. El ambiente allí es profundamente impactante, la leña apilada – se consumen unos 360Kg por cuerpo –, los cuerpos envueltos en telas, el fuego que nunca se apaga. Es un lugar que te obliga a frenar y observar, no desde la mirada del turista, sino desde la del ser humano que se confronta con la muerte como parte natural de la vida.

Manikarnika Ghat
Manikarnika Ghat visto desde el barco

Calles estrechas y vida cotidiana

Dejamos atrás el río para adentrarnos en el corazón de Varanasi, un laberinto de callejones donde conviven mercados, templos, puestos de comida y escenas cotidianas. Entre cuerdas de ropa, vacas y motocicletas, nos perdimos (literalmente) buscando escenas interesantes para fotografiar. Esas calles son una escuela de observación, y cada rincón tiene algo que contar.

Niña sentada frente a una puerta en Varanasi
Niña sentada frente a una puerta en Varanasi
Niños en bici por Varanasi
Niños en bici por las callejuelas de Varanasi

Ganga Aarti en Assi Ghat

Después de comer cerca del hotel y descansar un poco, volvimos a salir por la tarde, esta vez sin rumbo, solo con la intención de seguir fotografiando lo que se cruzara en nuestro camino.

Terminamos el día en Assi Ghat, donde asistimos a uno de los Ganga Aarti más conocidos de la ciudad. Aunque no tan multitudinario ni turístico como el de Dashashwamedh Ghat, el de Assi ofrece una experiencia más cercana y menos abarrotada. Con música en directo, cánticos védicos y una atmósfera especial, este ritual al atardecer fue el cierre perfecto para otro día intenso en Varanasi.

Ganga Aarti en Assi Ghat
Ganga Aarti en Assi Ghat

Día 3 en Varanasi

Después de nuestra escapada al Maha Kumbh Mela en Prayagraj, volvimos a Varanasi para disfrutar de nuestras últimas horas en la ciudad. Llegamos por la tarde, y lo primero que hicimos fue salir a caminar sin rumbo por los ghats, aprovechando la luz suave del atardecer para hacer fotos y observar la vida fluyendo junto al Ganges, como si no hubiera cambiado nada desde nuestra partida.

Segundo amanecer en Barco

A la mañana siguiente, repetimos uno de los momentos más especiales del viaje, el paseo en barco al amanecer. A esa hora, el Ganges vuelve a llenarse de siluetas, cánticos y cuerpos sumergiéndose en el agua para purificarse. Era imposible no sentir que cerrábamos un ciclo, como si el río nos despidiera con la misma calma con la que nos recibió.

Akhara Swaminath

Tras el paseo, decidimos explorar otra de las facetas tradicionales de Varanasi. Caminamos por los ghats hasta encontrar el Akhara Swaminath, uno de los gimnasios donde se practica la lucha india tradicional (kushti). En su interior, hombres cubiertos de barro entrenaban con disciplina y silencio. Algunos practicaban con pesas de madera, otros realizaban ejercicios con su propio cuerpo como única resistencia. Un lugar austero, pero con una fuerza especial que transmitía respeto.

De camino de vuelta, me crucé con una mujer que vendía verduras en un pequeño mercado. Me llamó la atención su mirada y, con ayuda de un hombre que hablaba algo de inglés, aprendí a decirle en hindi que tenía unos ojos preciosos. Ella sonrió y me respondió que me dejaría hacerle una foto si antes la invitaba a un té. Así que compré unos masala chai para ella y sus compañeras, y charlamos un rato. Después, accedió encantada a que le hiciera un retrato. Es, sin duda, una de las fotos más especiales del viaje.

Retrato de una mujer con Sari
Retrato después de tomarme un té con ella

Shree Durga Mata Mandir

Después, seguimos caminando hacia el Shree Durga Mata Mandir, un templo de intenso color rojo que, aunque por fuera no llame tanto la atención, guarda un interior muy espiritual y lleno de vida. Para entrar, tuvimos que dejar fuera tanto las cámaras como los teléfonos, algo que, sinceramente, no me hizo ninguna gracia, pero que ayudó a vivir el momento con más presencia.

Shree Durga Mata Mandir
Shree Durga Mata Mandir

Y después de Varanasi

Poco después de mediodía, regresamos al hotel para recoger nuestras cosas. Tocaba despedirse de Varanasi, esta vez sí, para poner rumbo a Delhi y seguir con la siguiente etapa del viaje por India, concretamente por Rajastán.

Excursión a Sarnath, el origen del budismo

A tan solo 10 kilómetros del centro de Varanasi se encuentra Sarnath, uno de los lugares más sagrados del budismo. Fue aquí donde Siddhartha Gautama, ya convertido en Buda, dio su primer sermón tras alcanzar la iluminación en Bodhgaya. Ese discurso es conocido como el Dharmachakra Pravartana, y marcó el inicio de la enseñanza del Dharma.

El complejo arqueológico de Sarnath incluye varias ruinas antiguas, estupas, monasterios y un museo con piezas relevantes, entre ellas el capitel de los leones de Ashoka, que se ha convertido en el símbolo nacional de India. La Dhamek Stupa es uno de los elementos más impresionantes del lugar, construida originalmente en el siglo V sobre una base aún más antigua.

No llegué a visitar Sarnath por cuestiones de tiempo y por el caos que generó la celebración del Maha Kumbh Mela en Prayagraj, pero si dispones de un día extra, sin duda merece la pena incluirlo en tu ruta. Es un espacio tranquilo, con mucha carga simbólica y espiritual, ideal para cerrar la experiencia en Varanasi desde otra perspectiva: la de la calma y la reflexión.

Puedes llegar fácilmente en rickshaw o coche privado, o contratar esta excursión organizada a Sarnath con guía en español, que incluye transporte y explicación histórica del lugar.

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