Recorrer Italia en tren es la forma más limpia y eficiente de cruzar el país de punta a punta. Te subes en una estación céntrica y te bajas directamente en el corazón de la siguiente, listo para empezar a caminar con la cámara en la mano sin perder tiempo en traslados absurdos.
Este itinerario de 13 días une los contrastes más potentes de Italia en un viaje continuo de norte a sur. Arranca en la laguna de Venecia, hace parada en Verona, cruza la Toscana haciendo base en Florencia —con escapadas a Cinque Terre y Siena— y remata en el sur con el pulso callejero de Nápoles, la isla de Procida y las ruinas de Pompeya.
Tabla de contenidos
Venecia (3 noches)
El viaje empieza en Venecia, haciendo tres noches en la isla para exprimir la ciudad con la cámara. La clave es madrugar para aprovechar las primeras luces del amanecer y estirar las últimas del atardecer: son las únicas franjas del día en las que baja el volumen de turistas y se puede caminar y fotografiar los lugares icónicos con tranquilidad.
El plan pasa por dedicar dos días enteros a recorrer Venecia de punta a punta, callejeando entre puentes y canales buscando buena luz.
(Si buscas las localizaciones exactas y consejos específicos de luz, puedes verlos en mi Guía de Fotografía en Venecia).

Murano
Una de las mañanas se reserva para salir en vaporetto hacia Murano, conocer la isla y ver de cerca el trabajo en los talleres de vidrio soplado tradicional.

Burano
Esa misma mañana el barco continúa hasta Burano para recorrer sus canales flanqueados por casas de colores vivos y saturados, antes de regresar a Venecia para seguir haciendo fotos por la tarde.

Verona (1 noche)
Desde la estación de Venezia Santa Lucia se toma el tren hacia Verona Porta Nuova, un trayecto directo de apenas una hora y cuarto que sirve de enlace perfecto hacia el sur.
Con una sola noche aquí el plan es claro: recorrer el casco histórico a pie, cruzar por la Piazza delle Erbe, acercarse al famoso Balcón de Julieta y guardar la última hora de la tarde para cruzar el Ponte Pietra y subir al mirador de Castel San Pietro, el mejor punto de la ciudad para ver la puesta de sol sobre el meandro del río Adigio y los tejados de Verona.

Florencia (2 noches)
El tren de alta velocidad desde Verona te deja en apenas hora y media en la estación de Firenze Santa Maria Novella, a diez minutos a pie del centro. Florencia funciona en este tramo como base estratégica y cultural: una ciudad a escala humana perfecta para recorrerse a pie, pero con un patrimonio que exige marcar bien las prioridades.
La ruta por la ciudad se centra en sus hitos visuales y artísticos imprescindibles. El punto de partida obligado es la Piazza del Duomo para admirar la fachada de mármol y la cúpula de Santa Maria del Fiore, seguido del paso por el Ponte Vecchio sobre el río Arno. A nivel cultural, las dos visitas indispensables son plantarse frente al David de Miguel Ángel en la Galería de la Academia y recorrer las salas maestras de la Galería de los Uffizi, dos paradas que requieren reserva previa para no perder horas en la cola.

Cinque Terre (ida y vuelta en el día)
Hacer base en Florencia permite plantear una escapada de un día a la costa de Liguria usando exclusivamente el tren. El trayecto arranca a primera hora en Firenze Santa Maria Novella rumbo a La Spezia Centrale (unas dos horas y media de tren regional).
Nuestra idea inicial era hacer a pie los senderos que conectan los pueblos por la costa, pero al encontrarse cortados e impracticables, tuvimos que movernos entre ellos con el tren interno. Por esa razón decidimos no abarcar de más y centrar la jornada exclusivamente en dos paradas: Riomaggiore y Manarola.
Riomaggiore
Es la primera parada saliendo desde La Spezia. El punto fuerte a nivel visual está en descender por su calle principal hasta el pequeño embarcadero encajonado entre acantilados oscuros. Allí las barcas tradicionales descansan sobre la rampa de piedra mientras las fachadas de colores pastel se apilan en vertical hacia el desfiladero.
Manarola
Apenas a dos minutos en tren hacia el norte de Riomaggiore se encuentra Manarola. Aquí el recorrido lleva hacia el sendero exterior en dirección al mirador de Punta Bonfiglio: es la perspectiva clásica para encuadrar el pueblo entero suspendido sobre el mar, con los bancales de viñedos a la espalda y las casas trepando por el promontorio rocoso.

Tras exprimir la luz de la tarde en ambos pueblos, se toma el tren regional de vuelta a La Spezia para enlazar de regreso y dormir en Florencia.
Siena (1 noche)
El tren regional desde Firenze Santa Maria Novella tarda hora y media en llegar a Siena. Pasar una noche aquí permite recorrer con calma su laberinto de calles medievales de ladrillo rojizo una vez se vacía de visitantes de día.
La visita se concentra en dos puntos: la inclinada Piazza del Campo, dominada por la Torre del Mangia, y el espectacular Duomo de Siena, con su fachada gótica y su interior de mármol rayado en blanco y negro. Al día siguiente, se toma el tren de regreso a Florencia para hacer una última noche antes de encarar el trayecto hacia el sur.

Regreso a Florencia (1 noche)
El tren regional nos devuelve a Florencia para hacer una última noche antes de encarar el viaje largo hacia el sur. Aprovechamos la tarde y la mañana siguiente para seguir callejeando sin rumbo fijo con la cámara, descubriendo rincones fuera del circuito más evidente y despidiéndonos de la ciudad a pie antes de poner rumbo a la estación.

Nápoles (3 noches)
Desde Firenze Santa Maria Novella tomamos el tren de alta velocidad que cruza el país hacia el sur y nos planta en Napoli Centrale en menos de tres horas. El contraste con la Toscana es inmediato: Nápoles es puro nervio, decadencia, sonido y vida en la calle. Dedicamos esa primera tarde-noche a callejear sin rumbo entre motos, ropa tendida y puestos callejeros, tanteando el ambiente del centro histórico y rematando con una buena pizza.

Pompeya
A la mañana siguiente cogemos el tren de cercanías (Circumvesuviana) en la estación central, que te deja en media hora literalmente en la puerta del yacimiento de Pompeya. Dedicamos toda la mañana a recorrer las calles adoquinadas, cruces, termas y casas con frescos conservados bajo la ceniza del Vesubio. Tras la visita, regresamos a Nápoles para pasar la tarde explorando barrios como Spaccanapoli y los Quartieri Spagnoli con la cámara.

Procida
El segundo día reservamos el ferri desde el puerto de Nápoles hasta Procida. Subimos a Terra Murata para visitar la antigua cárcel (el Palazzo d’Avalos), un complejo histórico enorme que funcionó como penal hasta finales de los años ochenta.
Desde allí arriba disfrutamos de las vistas panorámicas sobre Marina Corricella y sus casas de pescadores en tonos pastel, y después dimos la vuelta a la isla antes de tomar el ferri de regreso a Nápoles para pasar la última noche.

El último día aprovechamos la mañana para dar los últimos paseos por la ciudad, y comernos la última pizza antes de ir al aeropuerto y coger el vuelo de vuelta a Barcelona por la tarde.

Y hasta aquí la ruta de casi dos semanas recorriendo Italia en tren de norte a sur. Un itinerario variado que combina grandes ciudades, patrimonio, costa y pueblos con encanto, con conexiones fáciles y sin complicaciones de transporte.
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